• Gema Calero

Las grietas y el Kintsugi

Actualizado: 18 de oct de 2018

Lo bello de las reconstrucciones y grietas en cada recorrido vital


Imagen recuperada de Makezine.com

Cuenta la leyenda que el sogún Ashikaga Yoshimasa apreciaba mucho el arte del té y que un día se rompió una de sus apreciadas tazas. Fue entonces cuando en vez de deshacerse de ella tirándola a la basura, encargó arreglarla. Al recoger el objeto reparado no quedó satisfecho debido a que le habían colocado unas simples grapas y decidió visitar a varios artesanos de la ciudad en busca de una mejor reparación. Hasta que encontró a uno de ellos que decidió sellar y unir las partes mediante un barniz mezclado con virutas de oro. Las "cicatrces" eran visibles pero también transformaba su sentido estético, mostrando las heridas pasadas e imperfecciones y otorgándoles un valor.


Esta breve historia resuena a cómo muchas veces las personas intentamos ocultar nuestras dificultades y fragilidades, pretendiendo dar una imagen de que todo va bien o de perfección. ¿Y cómo no vamos a hacerlo en esta época donde algunos valores son la inmediatez de la felicidad? Pues bien, a lo largo de cada recorrido vital se dan también momentos de pérdida, frustraciones y desengaños que son necesarios en la formación de la identidad de cada uno/a y hace que se puedan enfrentar adversidades futuras.


En el kintsugi, el proceso de secado es un factor muy importante. La resina tarda semanas, a veces meses, en secarse y endurecerse. Esto me resulta equiparable a cómo en algunas ocasiones se afrontan situaciones donde la persona intenta resolverlas de la mejor manera posible, de la que puede y le es menos dolorosa. Sin embargo, quedan cosas sin elaborar y aquí es donde un acompañamiento psicoterápeutico podría hacer que se profundizase en las grietas, se dejase endurecer con calma la "resina" y se observara la luz que entra por cada una de ellas.


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© Gema Calero - Psicóloga